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Lunes 20 de noviembre de 2017

El "Ser Andaluz"

LA BANDERA ANDALUZA

Una nueva entrega de esta sección de PRW que lleva por título "El Ser Andaluz" donde conoceremos más sobre nuestra historia

3 de mayo de 2013

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Todos los países, naciones, estados o regiones han tenido sus símbolos. Todos, por una razón o por otra, escogieron a lo largo de su historia sus propias insignias. Y Andalucía los tiene. Nuestro parlamento ha reconocido la bandera, el escudo, el lema, el himno y el reconocimiento a Blas Infante como Padre de la Patria Andaluza, como símbolos andaluces.

Esto es así, reconocido en nuestros dos estatutos de Andalucía, el del 30 de diciembre de 1981 y el último texto aprobado por el Congreso de los Diputados el 2 de noviembre de 2006 y posteriormente refrendado por los andaluces en referéndum.

El artículo 3 de nuestro estatuto de 1981 especifica como son nuestros símbolos, pero son muchos los andaluces que desconocen su origen. Por ejemplo, la bandera y el escudo fueron aprobados en la Asamblea de Ronda de 1918 (del que aclararemos algo al final) y el himno fue publicado por primera vez en la Junta Liberalista de 1933. Todos fueron escogidos, diseñados y modificados por Blas Infante, pero: ¿qué razones tuvo el Padre de la Patria Andaluza para ello?
Hay andaluces que no son nacionalistas y otros que si, pero los regionalistas o nacionalistas andaluces fueron los que lucharon para que Andalucía y todos los andaluces, independientemente de su ideología tuvieran sus propios símbolos de identidad. Nada fueron a inventar, solo se limitaron a reconocer lo creado por nuestro pueblo en justificación de nuestra historia. Se buscaba que los andaluces se enfrentaran a sus problemas con el animo y la unión que provocan los símbolos. Los símbolos identifican, expresan, juntan, animan. “Sim-bolo” proviene del griego “sün” (con, juntos) y “ballo” (lanzar). Como decía Blas Infante era preciso lanzar juntos a los andaluces. Y él, restableció, busco de las antiguas reliquias históricas, de los viejos archivos, los emblemas perdidos de los andaluces.

Los símbolos, con demasiada frecuencia y en demasiadas naciones, han brotado, se han originado y se han elegido con ocasión o motivo de guerras o revueltas violentas, lo cual pueden incitar al odio, al chovinismo, al separatismo. Ninguno de nuestros símbolos andaluces son agresivos ni excluyentes. Una muestra es nuestro lema “Andalucía por si, por España y la Humanidad”. Ese es el espíritu de nuestros símbolos. Habría que felicitar a los regionalistas de la época por ese espíritu.

Esa es la gran diferencia entre nuestros símbolos y otros de otras naciones o regiones, ninguno de ellos surgieron de ninguna batalla de sangre, de ninguna invasión, ni nada parecido, solo surgieron de la convocatoria y estimulación de la unión de las causas comunes, de la paz, de la esperanza y de la humanidad. Puede haber algo más hermoso en nuestros símbolos y sin ninguna duda podemos presumir los andaluces de ello. Eso nos da un valor increíble.

Pero como decía antes es de vital importancia que los propios andaluces sepan explicar el origen de los mismos, su significado, porque ahí se encuentra su valor.

Empecemos por la bandera, en el artículo 6 de nuestro actual estatuto, al igual que el de 1981, dice que la bandera es la tradicional formada por tres franjas horizontales –verde, blanca y verde- de igual anchura, tal como fue aprobada por la Asamblea de Ronda de 1918. (Aclaratoria al final).

Para explicar su origen será muy grato andar juntos entre los recuerdos de la historia. Hay que imaginarse la escena en la que se basa Blas Infante para el diseño de la misma. Relajados y distendidos, descansando bajo una sombra de los campos de Guadix o desde la Alcazaba de Almería. El primer pintor de la bandera se llama Abu Asbag Iben Arqam, es poeta y en un viaje desde su natal Guadix para visitar al Gran Visir Al-Mutassim, otea en la alcazaba de Almería un estandarte verde y blanco y escribe el siguiente poema:

“Una verde bandera

que se ha hecho de la aurora blanca, un cinturón,

despliega sobre ti un ala de delicia.

Que ella se asegure la felicidad,

al concederte un espíritu triunfante”.

(Abu Asbag Iben Arqam – 1051)

Teniendo en cuenta que el poeta vivió desde 1040 hasta 1091, podemos estar ante un verso con más de 922 años. Fijemos su origen en 1091, podemos decir que como muy tarde el origen de la verdiblanca se puede remontar a ese año, aunque podemos datar el poema después de la edición en 1983 de la obra de Henri Pérès, donde especifica el año del poema en 1051. Por lo que nuestra bandera sería la decana de las banderas, una de las más antiguas, siguiendo tras ella, la danesa de 1204 y la catalana de 1229. La bandera española apenas si tiene 230 años, ya que se considero como oficial en el año 1785.

Esos colores provienen vía de la unión de los ejércitos en la época de Al Andalus de almohades y almorávides, cada uno con su color característico, blanco y verde. Muchos han querido anular nuestra historia islámica y árabe, pero 800 años son muchos años y dejaron una huella imborrable en nuestras tradiciones. Es bonito y hasta tierno hablar de verde esperanza y blanco paz, pero es más justo y exacto decir que nuestro verde es omeya y el blanco almohade. Pero así es, el verde omeya significa “esperanza” y el blanco almohade “convocar al pueblo a parlamentar”. Aunque ese odio y rechazo a todo lo árabe, a lo”moro”, que hemos vivido durante siglos lo descartó y nos centramos en paz y esperanza. Pero los propios “moros” andaluces, los habitantes de nuestra Andalucía, andaluces que profesaban la religión musulmana cantaban a su bandera de esta manera:

“Las aldeas de Andalucía

aparecen en medio de vergeles,

como perlas blancas engastadas

en medio de esmeraldas”.

(Ibên Al-Hammara).

O este otro tan familiar:

“Las casas, bajo el blanco encalado,

parecen estrellas en un cielo de olivares”.

(Al-Saqundi).

Es Blas infante quien a través de la propia historia, de los versos encontrados, de la infinidad de menciones y referencias que encuentra quien decide que la bandera debe ser verde y blanca. Él mismo escribe:

“La bandera verde y blanca de Andalucía, verde como la esperanza asoma a nuestros campos; blanca como nuestra bondad, que dicen los versos árabes que lo cantan”.

Lo mismo ocurre con nuestro himno, cuya letra también es autor Blas Infante:

“La bandera blanca y verde, vuelve tras siglos de guerra, a decir paz y esperanza, bajo el sol de nuestra tierra”.

En definitiva, multitud de menciones al verde y al blanco para identificar a nuestra tierra: paz, esperanza, omeyas y almohades. Es indiscutible la riqueza de nuestra historia y las poderosas bases en las que sustentamos nuestros símbolos y aun así se tambalean desde cuando el exterior se mofan de los andaluces, y los andaluces por desconocimiento de su propia historia en algunas ocasiones en vez de defenderlos, hemos mirado a otro lado, en demasiadas ocasiones hacia abajo.

Es curioso en una reciente visita a Marruecos, y hablando de estos temas, en poblaciones del Atlas se habla de una leyenda en la que un ángel contaba la historia de un imperio unido por el Estrecho de Gibraltar con una bandera verde por el paraíso de Andalucía y el blanco del Magreb de los almohades.

Existen, además de los versos, muchas referencias históricas. En 1195 tras la victoria almohade en la batalla de Alarcos ondea por primera vez en el almenar de la mezquita mayor de Sevilla (actual Giralda) un estandarte verde y blanco. En 1483 de los veintidós estandartes del rey Boabdil de Granada, dieciocho de ellos eran verde y blanco. En 1642 el caballero morisco Tahir-al-Hor (El Halcón) también ondeaba su bandera blanca y verde entre Estepona y Marbella. En 1521 el pueblo de Sevilla se amotina por la falta de alimentos, las gentes toman las calles y ondean una bandera verde, episodio conocido como el Motín del Pendón Verde. En 1641, durante la conspiración independentista en Andalucía del Duque de Medina Sidonia con el morisco Tahir-al-Hor ondeaban como insignia una bandera verde y blanca vertical. Y en 1918, casi tres siglos después, es arbolada por la Mujeres Campesinas y Comuneras de Casares, una bandera blanca y verde, para reivindicar su lucha obrera. Muchas más veces ondeó en la Revolución Gloriosa de Fermín Salvoechea y también en la proclamación de las dos republicas. Por lo que nuestra bandera empieza a ganarse un carácter subversivo.

En fin, referencias históricas no nos faltan y como resumen podríamos decir que nuestra bandera es una de las antiguas de Europa y que su significado nada tiene que ver con batallas, conquistas o humillación al vencido, como si ocurre en otras. Los colores escogidos hablan de paz, esperanza, cultura y humanidad. Mucho debemos presumir los andaluces de ella.

Pero antes de terminar me gustaría mencionar un gran error, que hasta ahora ningún historiador ilustrado, ni académico se ha fijado y denunciado. Gran y terrible error. Como mencioné anteriormente en el articulo 3.1 de nuestro actual Estatuto de Autonomía dice textualmente: “La bandera de Andalucía es la tradicional formada por tres franjas horizontales –verde, blanca y verde- de igual anchura, tal como fue aprobada en la Asamblea de Ronda de 1918”.

Esto es complicado de afirmar con tanta certeza, al parecer en las actas de las sesiones de Ronda nada se decía de esos acuerdos sobre los símbolos. Nada. Lo malo es que no hay constancia de dichas actas. Es el propio Blas Infante quien sale decaído de las mismas al no llegarse a ningún acuerdo sobre la bandera, ni el escudo, ni el lema. 22 meses más tarde, el 31 de diciembre de 1919, en la revista “Andalucía”, Blas Infante escribe el articulo “Las Insignias de Andalucía” donde escribe sobre la bandera, escudo y lema –el himno llegaría más tarde- y donde detalla que se votaron y aprobaron, sin al parecer ser cierto. Ocurre que la historia se teje sobre la seriedad de las fechas, si la historia no son hechos, es novela. Un error de Infante que nadie se ha preocupado de corregir.

Insisto, ningún historiador, académico, titulado, con publicaciones le ha dado por desmentir algo que se expresa en una ley orgánica aprobada por el Parlamento de Andalucía y por el Congreso de los Diputados, y que no es cierta. En la mencionada Asamblea Regionalista de las Provincias Andaluzas que se celebró en Ronda los días 13 y 14 de enero de 1918 y que fue presidida por Blas Infante, “NADA” se acordó sobre nuestros símbolos. Se ha tomado esta fecha de manera inducida por diferentes testimonios, pero nada concluyentes. Al parecer fue en reuniones siguientes donde se llego a un acuerdo tácito entre los regionalistas sin dejar nada por escrito. Ya es hora que alguien corrija esto sobre el texto de nuestro Estatuto. También habría que recordarles a muchos que el articulo 3 en su apartado 5 dice: “La protección que corresponde a los símbolos de Andalucía será la misma que corresponda a los demás símbolos del Estado”. Y esto lo indico para aquellos que perece no gustarles demasiado cuando se exponen nuestros símbolos públicamente.

Me gustaría decir, que cada día la bandera es más conocida por “La Arbonaida”, que significa “blanca y verde” en aljamia, lengua romance hispano árabe medieval de Al-Andalus. Y para terminar solo decir que al fin y al cabo, y a pesar de errores, la bandera, el escudo y el lema, están vivos y hoy son oficiales, y lo más importante: son nuestros.

No puedo dejar pasar este artículo sin citar al añorado pensador andaluz José Aumente que sobre nuestra bandera dejo escrito, en la quizás mejor definición de la misma y que los andaluces recuerden que una bandera es así, como un grito de resurrección:

“Andalucía tiene por bandera el Esplendor de Al-Andalus,
el animo de la esperanza, el método de la paz y el parlamento”.

Y para terminar el tema de la bandera recordemos de nuevo a Blas Infante cuando izo la ultima bandera de Andalucía, en el balcón del Ayuntamiento de Cádiz, días antes del comienzo de la guerra civil que dijo:

“La bandera andaluza, símbolo de esperanza y de paz que aquí hemos izado esta tarde, no traerá ni la paz, ni la esperanza ni la libertad que anhelamos, si cada uno de nosotros no la lleva ya plenamente izada en su corazón”.

- En la imagen: bandera de Blas Infante que se expone en el Museo de la Autonomía.

Ángel C. Gómez de la Torre.
Presidente del Centro Andaluz “El Patio del Pozo”.
Miembro del Centro de Estudios Históricos de Andalucía.

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1 Comentario
  • LA BANDERA ANDALUZA 16 de noviembre de 2014 18:05, por María Jesús Naranjo Infante

    He leido su artículo. Muy bien documentado. Da referencias muy explícitas. Le recomiendo relea el libro de Infante "La verdad sobre el Complot de Tablada y el Estado Libre de Andalucia." En él expone : “Nuestra Asamblea de Ronda hubo de expresarse unánime y terminantemente, ordenando que en el escudo de Andalucía, se viniese a fijar esta leyenda, como lema de nuestra empresa restauradora: “Andalucía por sí, para España y la Humanidad” (Blas Infante. La verdad sobre el Complot de Tablada y el Estado Libre de Andalucía, pág 61, edic. 1979).

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