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Sábado 20 de abril de 2019

Puerto Real en la Historia

EL PUERTO REAL SUBTERRÁNEO. ALGUNAS NOTAS (VIII)

En este paseo por nuestra Villa bajo tierra conocemos la figura de Francisco Díaz Pimienta

23 de marzo de 2013

Nº Comentarios

6
Manuel J. Parodi. Historiador

Continuando con los artículos dedicados a este “mundo paralelo”, subterráneo, que existe bajo nuestros pies en Puerto real, y que tanta relación guarda con el mundo funerario (aunque trascienda de lo funerario, con lo que no mantiene ni mucho menos una relación de exclusividad), cabe señalar que también el que fuera Señor de Puerto Real a mediados del siglo XVII (aunque nunca pudo ejercer este señorío de manera efectiva), el almirante don Francisco Díaz Pimienta, en una de sus cartas de última voluntad, deja constancia de su intención de, a su muerte, ser enterrado en el principal templo portorrealeño, quizá en la que fuera Capilla de los Remedios (hoy de Lourdes).

Abriremos un breve paréntesis para abordar someramente la interesante figura de Díaz Pimienta (padre, puesto que fueron dos: el padre y el hijo, homónimos); cabe señalar que en su día quien esto suscribe ha tenido la oportunidad (hace ya unos años) de publicar (en medios de prensa de difusión provincial) algunos artículos sobre dicho personaje (véase al respecto M.J. Parodi Álvarez y M.J. Izco Reina: “El General Díaz Pimienta. Señor de Puerto Real”, en Diario de Cádiz, 17/VII/2000 y 24/VII/2000).

Francisco Díaz Pimienta, personaje que rompe esquemas del inmovilismo social en la España barroca, que es protagonista de un singular ascenso social en su época, y que protagoniza, asimismo, un particular capítulo de la Historia de Puerto Real, nació en Cuba, en la ciudad de La Habana en 1598; al parecer no era “limpio de sangre”, ni por parte de padre ni de madre, siendo hijo de un tal Pimienta, nacido en las Canarias (aunque con un origen familiar portugués y judío), y de una esclava mulata llamada Catalina. Creció de manera humilde, desempeñando bajos oficios, pero una vez introducido en el azaroso mundo del comercio se vería favorecido por la suerte: se enriqueció navegando a las costas africanas (a Angola) y traficando con esclavos, para luego crear unos astilleros en La Habana donde construiría y repararía sus propios navíos.

En la Carrera de Indias conseguiría sus mayores éxitos económicos y, en paralelo a su fortuna, su encumbramiento social; como constructor naval llegaría a contar con un gran peso en dicha actividad bajo el reinado de Felipe IV; y, siendo oficial de las Reales Armadas, no por ello abandonaría sus negocios comerciales. Reforzaría su posición social con su matrimonio con Alonso Jacinta de Vallecilla, hija de Martín de Vallecilla y Ochoa, almirante de la Armada de la Carrera de Indias, y general de la Flota de Nueva España. Consolidado su ascenso económico, comenzaría, a partir de 1644, a sentar los cimientos del ascenso social (mediante su ennoblecimiento) de su familia; así, una vez conseguido el hábito de Santiago (elemento de prestigio y relevancia en la sociedad española de la época), llegaría a comprar el señorío de la Villa de Puerto Real a Felipe IV, en 1646, por 36.916 ducados de plata; sus herederos lo mantendrían (con la franca oposición de los vecinos a esta circunstancia) hasta 1676 (cuando la Villa recompraría su libertad).

Pues bien, no sabemos si el panteón previsto por don Francisco Díaz Pimienta llegaría a realizarse en la capilla en cuestión: el almirante fallece en 1652 ostentando aún el señorío sobre la Villa, en 1652; si bien sólo el acceso a la bóveda de los Remedios arrojará luz sobre la cuestión de si el panteón funerario de los Díaz Pimienta llegó a erigirse en el subsuelo de la Prioral o no.

En diversos testamentos se han podido encontrar datos que ayudan a conocer la realidad de esta Capilla de Nuestra Señora de los Remedios: así, en la carta de última voluntad del portorrealeño Juan Alonso Mojarro, se menciona (en 1668) la existencia de un estrado de madera donde se ubicaría una imagen de Cristo (Archivo Histórico Provincial de Cádiz, Protocolos notariales, sec. Puerto Real. L. 68, f. 229); además ya en 1653, unos años antes de este referido testimonio, se haría quizá referencia a esta figura, a esta imagen, en el testamento de Leonor de Baeza, documento que proporciona un dato acerca de su ubicación al colocarla “...en el lado izquierdo como se entra en la capilla...” (AHPC, Protocolos notariales, sec. Puerto Real. L. 71, f. 175). Es de entender que cada capilla tendría, como era de esperar, ya que en las mismas podrían celebrarse ceremonias, su propio altar.

Similar al anteriormente considerado de la capilla (funeraria) de Los Remedios parecería ser el caso de la capilla de Nuestra Señora del Rosario, requerida como lugar de sepultura por algunos portorrealeños (si bien en un número inferior a lo que sucediera en el caso de la capilla anterior); parecería producirse un cierto incremento en el número de personas que solicitaban ser enterradas en este lugar a principios del siglo XVIII respecto a momentos anteriores.

En la capilla del Rosario, actual antecámara de capilla Sacramental, se ha podido hallar referencias relativas a al menos nueve sepulturas establecidas allí entre los años 1634 y 1704 (seis de las cuales corresponderían a personajes femeninos y las tres restantes a varones). Años antes de las fechas citadas, a finales del siglo XVI, en 1587, el testamento de Estefanía Ramírez menciona el deseo de la titular de recibir sepultura en la Iglesia Mayor, no especificando el lugar en concreto para dicho enterramiento, si bien se señala con claridad que debe producirse el sepelio donde estaba enterrado el suegro de la interesada, llamado Antón Ramos.

Quizá lo más interesante de este testamento sea la mención que en el mismo se ofrece de esta capilla del Rosario y de su homónima cofradía (AHPC, Protocolos notariales, sec. Puerto Real. L. 23, s/f.), cuando la señora Ramírez señala su voluntad de que “...se me digan en cada un año en la dicha iglesia en la Capilla de Nuestra Señora del Rosario (cierto número de misas)...”; al mismo tiempo especifica que dichas misas deben ser ofrecidas “...por la cofradía y hermanos de la cofradía de Nuestra Señora del Rosario de esta Villa...”.

Como continuamos viendo, las capillas de la Prioral van desvelando su rol como espacios funerarios, y, de este modo, van asimismo dejándonos ver el “mundo subterráneo” que se esconde bajo el subsuelo de la parroquia de San Sebastián, cuando menos desde el mismísimo siglo XVI, incluso desde antes (como vemos en el caso de Estefanía Ramírez, de 1587, o de su suegro, sepultado ya antes de dicha fecha) de la fecha de la consagración del templo en 1592.
Y seguiremos en próximos párrafos desgranando la historia de estos espacios subterráneos de la Villa, algunos funerarios, otros no, pero todos dormidos bajo nuestros pies desde hace, en algunos casos, varios siglos…

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6 Comentarios
  • EL PUERTO REAL SUBTERRÁNEO. ALGUNAS NOTAS (VIII) 23 de marzo de 2013 08:24, por agradecido

    Muy interesante esta nueva entrega sobre la historia de nuestro pueblo, siempre se descubre algo novedoso con estas lecturas. Ánimo y a seguir difundiendo la historia de nuestro querido pueblo!

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  • EL PUERTO REAL SUBTERRÁNEO. ALGUNAS NOTAS (VIII) 23 de marzo de 2013 14:15, por Howard Carter

    Manolo, empleas expresiones como {}continuamos viendo... van dejándonos ver... como vemos...{} pero la realidad es que en este asunto no vemos nada de nada, salvo que queramos mirar con los ojos de la imaginación especulativa y las conjeturas razonables o pretenciosas.
    ¿Para cuando un proyecto serio que pueda interesar a las partes eclesiastica y civil y poder bajar a la cripta o criptas de la Prioral?
    Porque, puestos a imaginar, con tanto misterio y prevención, cualquiera podría asegurar en un momento dado que estamos ante las mismísimas puertas del averno.

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    • EL PUERTO REAL SUBTERRÁNEO. ALGUNAS NOTAS (VIII) 23 de marzo de 2013 16:40, por Manolo J. Parodi Álvarez

      Howard Carter, lo que presento son resultados de la investigación sobre documentos. Lo de la fantasía y el averno son cosa de tu pluma, no de los resultados de la investigación.
      Por lo demás, ciertamente sólo el progreso de la investigación nos hará avanzar (en general). Me alegra saber que me sigues con atención y cuido.

      Cordialmente.

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  • EL PUERTO REAL SUBTERRÁNEO. ALGUNAS NOTAS (VIII) 23 de marzo de 2013 21:12, por Marisa Ruiz

    A mi me ha parecido muy interesante y espero que sigas documentándonos sobre la historia del pueblo, gracias a tí estoy descubriendo un pasado muy curioso...Gracias Manuel.

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    • EL PUERTO REAL SUBTERRÁNEO. ALGUNAS NOTAS (VIII) 23 de marzo de 2013 23:45, por Manolo J. Parodi Álvarez

      Muchas gracias, Marisa, por tus amables palabras. Se hace lo que se puede, como siempre digo. Se hace, en mi caso, altruistamente, sin más afán que contribuir en la medida de lo posible a la difusión de nuestra Historia y nuestro Patrimonio Histórico. Y ahí seguiremos, agradeciendo a PRW que haya creado este espacio para la Historia local, lo que es decir para todos.
      Un cordial saludo.

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