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Miércoles 17 de julio de 2019

Puerto Real en la Historia

EL PUERTO REAL SUBTERRÁNEO. ALGUNAS NOTAS (XII)

¿Quiere saber a quién o quienes pertenecen algunas de las capillas funerarias de la Prioral? No se pierda esta visita bajo tierra por la Villa

20 de abril de 2013

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En los párrafos anteriores de esta serie hemos venido considerando la situación y el conocimiento del que disponemos en relación con el subsuelo de la Prioral de San Sebastián; hemos tenido ocasión de aproximarnos a las distintas capillas funerarias que existen bajo el suelo de la parroquia (y que están relacionadas con las capillas de culto que se encuentran anexas al cuerpo principal del templo, ya “sobre el suelo”) y que a lo largo de los siglos XVI, XVII y XVIII sirvieron como espacio de enterramiento para algunos colectivos familiares (así como para alguna cofradía portorrealeña) de la Real Villa (hasta la clausura de estos espacios subterráneos y funerarios, una clausura que debió acontecer -como hemos señalado- muy a principios del siglo XIX, coincidiendo con la epidemia de fiebre amarilla que asoló la Bahía causando una gran mortandad (como señalara en su día el historiador y paisano Juan José Iglesias en su monografía sobre este catastrófico episodio sufrido por nuestra comarca hace ya más de doscientos años).

De este modo, vistas la funciones sepulcrales de estas capillas apreciamos cómo los más potentados del lugar, así como aquellos elementos pertenecientes -quizá- a determinadas cofradías de la población tenían reservados ciertos lugares de enterramiento dentro (“debajo”, sería mejor decir) de la parroquia, como en algunas de las capillas que conforman el conjunto de este monumento; al mismo tiempo, la mayoría de la población habría de conformarse con otros lugares, si bien también dentro del edificio: es de entender que la mayor parte de los fallecidos se inhumarían probablemente el panteón general (o cripta mayor) del templo, un lugar que quizá estuviera comunicado con las bóvedas de las capillas antes analizadas (aunque no tenemos constancia ni certeza de ello: solamente el acceso físico al lugar llegará a despejar esta cuestión); estos enterramientos se dispondrían por todo el conjunto del recinto: existirían sepulturas en el centro de la parroquia, en sus espacios centrales, como habrían de existir también en la entrada del edificio, o junto al púlpito; incluso son varias las personas que manifiestan su deseo de reposar para la eternidad cerca de la pila del agua bendita.

En este sentido, es de señalar (por ejemplo) cómo en 1634 Teresa de Tosaello, vecina de Puerto Real, en su testamento señaló su voluntad de ser enterrada en “... una sepultura a la entrada de la Iglesia Mayor...”; al parecer no sería la única persona que descansaría en este lugar (en el acceso principal al templo), ya que esta misma Teresa Tosaello señala expresamente que debe de ser sepultada “... junto a donde está enterrado el prior y el deán...” (AHPC. Protocolos notariales, sec. Puerto Real. L. 46. s/f.), lo que pone de manifiesto que dichos personajes ya se encontraban sepelidos allí. Algo a tener en cuenta cuando se accede a la parroquia…

El espacio aledaño al púlpito, lugar desde donde el sacerdote realizaría parte del culto (es el lugar para la homilía, por ejemplo) es otro de los lugares señalados como espacio para llevar a cabo algunas sepulturas: así, el portorrealeño Antón Bastido, en el año 1649, expresa que su lugar de entierro será “... en la Iglesia Mayor, en mi sepultura junto al púlpito...” (AHPC. Protocolos notariales, sec. Puerto Real. L. 60, f. 93), con lo cual pone de manifiesto su propiedad sobre este espacio de sepultura. Unos años antes (en 1622) sabemos del uso sepulcral de este mismo espacio de la Prioral, pues la mujer del vecino portorrealeño Alonso Velázquez adquirió una sepultura en dicho lugar, “...junto al púlpito por la parte de abajo...” (ADC. Libro de cuentas de fábrica. Manuscritos. L. 1131, s/f.).

Dentro de este recorrido por algunos de los espacios solicitados como lugares de sepultura por diferentes vecinos de Puerto Real a lo largo de los siglos en la iglesia mayor, es de señalar que uno de los lugares buscados como sitio de enterramiento en la Prioral de San Sebastián es la zona próxima a la pila del agua bendita; es algo que no sólo sucedería en nuestro pueblo: es una costumbre extendida por otros lugares de la diócesis, donde resultan habituales este tipo de enterramientos en sus iglesias a lo largo de los siglos XVII y XVIII. Este lugar sería demandado -al menos- por dos portorrealeñas. La preferencia por este lugar parece guardar relación con la esperanza de quien recibía sepultura allí de verse bendecido con aspersiones de agua bendita, de modo que este líquido sacro (por descuido o como consecuencia del uso continuado de la pila) pudiera derramarse sobre la fosa del infortunado (o, al menos, salpicar sobre la misma), permitiendo de esta forma al interesado beneficiarse los efectos benéficos del agua bendita; asimismo (y especialmente por lo que atañe a los enterramientos en la puerta del templo -como el de Teresa Tosaello) cabe señalar cómo viene a significar un gesto de pública humillación enterrarse en un lugar de tránsito continuo de personas (de fieles), que caminarían sobre la tumba del infortunado pisándola literalmente (gesto material con trasfondo simbólico: el fiel que se humilla se somete a los pies de los feligreses, sus hermanos).

En 1653 aparece la primera referencia sobre sepulturas en este lugar: se trata del testamento de Luisa del Espíritu Santo, quien (pese a ser hermana de la Cofradía de Nuestra Señora de los Remedios, lo que pudiera darle derecho a recibir sepultura en la capilla homónima de esta cofradía) prefirió ser enterrada “... en una de las sepulturas debajo de la pila del agua bendita...” de la Prioral (AHPC. Protocolos notariales, sec. Puerto Real. L. 61, f. 218). Sabemos de la existencia de varios sepulcros en este mismo lugar; sería quizá en una de estas tumbas donde recibiera sepultura Agustín Sánchez, (familiar de los regidores Sánchez Morales); la viuda de este último, Constanza Romero en 1657, señala que quiere ser enterrada “... en la sepultura donde está enterrado mi marido, junto a la pila del agua bendita...” (AHPC. Protocolos notariales, sec. Puerto Real. L. 63, f. 29).

Como vemos, los espacios subterráneos de la Prioral no se circunscriben a las capillas familiares o de cofradías existentes bajo el subsuelo de las capillas cultuales del edificio: otros lugares del templo también cuentan con espacios sepulcrales (si bien el la existencia de éstos no implica que pudieran ser otra cosa sino tumbas individuales, que no constituyen espacios visitables); el acceso (por la Portada de las Novias), o los aledaños del púlpito, por ejemplo, son algunos de estos espacios dedicados a albergar el eterno descanso del algunos de nuestros paisanos pretéritos.

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2 Comentarios
  • EL PUERTO REAL SUBTERRÁNEO. ALGUNAS NOTAS (XII) 20 de abril de 2013 08:00, por Constancia

    Como siempre, más que interesante tu artículo de historia. Aprendemos verdaderamente con cada capítulo que nos ofreces todos los sábados. Enhorabuena por tu constancia y trabajo, nos haces conocer y, por lo tanto querer más a nuestro pueblo.

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  • EL PUERTO REAL SUBTERRÁNEO. ALGUNAS NOTAS (XII) 22 de abril de 2013 21:27, por Manolo J. Parodi Álvarez

    Muchas gracias por tu comentario. Siempre digo que se hace lo que se puede, y es cierto. Con la mejor voluntad...
    Un cordial saludo

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