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Miércoles 17 de julio de 2019

Puerto Real en la Historia

EL PUERTO REAL SUBTERRÁNEO. ALGUNAS NOTAS XIV

PRW, a través de nuestro historiador, publica por primera vez una imágen de la Cripta de la Iglesia de la Victoria

4 de mayo de 2013

Nº Comentarios

5
Manuel J. Parodi. Historiador

Seguiremos contemplando en estos párrafos el tema que venimos desgranando en los capítulos de esta serie que estamos dedicando al “Puerto Real subterráneo”, es decir, a ese Puerto Real ignoto pero tan inserto en nuestro imaginario colectivo local que reposa bajo nuestras plantas, que descansa en el subsuelo del casco urbano de la Villa, de nuestro Casco Histórico, de dimensiones desconocidas y que se hace especialmente palpable bajo el suelo de algunos de nuestros edificios históricos, más en particular en el interior de nuestras iglesias más antiguas, que durante muchos años, durante varios siglos en realidad, sirvieron como camposantos para los portorrealeños, que buscaron en ese espacio sagrado, en el subsuelo de los templos como la Prioral, La Victoria o San José (por citar sólo los que aún existen de entre las iglesias históricas que ha conocido Puerto Real), el lugar para su definitivo reposo.

Si la iglesia Prioral de San Sebastián (el más antiguo de nuestros templos, iniciada su construcción en el siglo XVI, si no en las mismas postrimerías del XV que contemplase, en 1483, la Fundación de la Real Villa por los Reyes Católicos) ha venido centrando nuestra atención en las anteriores entregas de esta serie, hoy nos acercaremos a otro de los edificios religiosos históricos de la localidad, la iglesia de La Victoria, a la que ya en otro momento denominamos “Panteón de Ilustres Marinos” (en un artículo firmado conjuntamente con el colega historiador M.J. Izco y que se publicó originalmente en prensa analógica provincial allá por febrero del ya lejano año 2001).

La iglesia de La Victoria formaba parte del complejo del que los frailes Mínimos Victorios (la comunidad de San Francisco de Paula) contaban en Puerto Real en la Edad Moderna; muy alterado (si no parcialmente desaparecido) el anexo convento, la iglesia (del siglo XVII, con su torre del XVIII) se conserva aún hoy en uso como espacio sagrado.

Este templo ha guardado, históricamente, una estrecha vinculación con la Marina, con las Reales Armadas; los marinos portorrealeños (especialmente los militares) solían celebrar sus esponsales en dicha iglesia, prueba y reflejo de esta vinculación. Pero los marinos portorrealeños solían, además de casarse, celebrar sus funerales en este templo, cuando no -incluso- lo elegían como lugar de su eterno descanso, como espacio para su sepultura, allá por los siglos XVII y XVIII.

Tal sería el caso de algunos marinos de guerra, como el almirante Papachino, a quien (como señalábamos hace unos instantes), dedicamos en su día unos oportunos párrafos. El sonoro nombre de este marino obedece a su origen italiano (era procedente de Saboya, tierra italiana anexionada por Francia a mediados del siglo XIX), y en su condición de súbdito de la Corona de España sirvió en los barcos de guerra de la Armada Española, allá por los tiempos de la Colonia…

Huelga señalar que la Bahía de Cádiz, y dentro de dicho espacio
Puerto Real, vino a desempeñar un más que notable rol en la organización comercial y administrativa del complejo sistema de la Carrera de Indias, mecanismo de desarrollo de las actividades mercantiles entre la metrópoli hispana y los territorios ultramarinos a lo largo de la época Moderna, un papel éste el de la Bahía que habría de ir creciendo con el paso del tiempo, de modo que ya en el siglo XVII, el espejo de aguas de nuestro entorno tenía un papel protagonista en este contexto, pese a que la ubicación de la Casa de Contratación en Sevilla habría de mantenerse hasta principios del siglo XVIII.

En Puerto Real, tierra de marinos insignes, de trabajadores de la mar, de construcción de barcos, de carpintería de ribera, ya desde esta misma época estuvieron asentados relevantes personajes estrechamente vinculados con estas actividades navales (tanto comerciales como guerreras), los cuales encontrarían en la Villa -tan próxima a Cádiz- un lugar especialmente afortunado para su establecimiento, como apuntan las grandes casas que aún se conservan en nuestro Casco Histórico, como las de las calles Cruz Verde o Soledad, que nos hablan de barcos a Indias, de marinos mercantes y militares, de linajes de cargadores de Indias, de Veracruz, Santiago de Cuba o la Florida, espejo caribeño en letras mayúsculas de sitios tan nuestros como La Carraca y El Trocadero, por ejemplo, lugares de alistamiento reparación, carga y descarga, e incluso construcción y hasta de partida (en algunas ocasiones), de las Flotas y Galeones aproados hacia América.

Uno de estos marinos de otros tiempos fue el almirante Honorato Bonifacio Papachino, saboyano de la comarca de Niza (hoy Francia), almirante de la Real Armada y Gobernador de la Armada Real de Flandes, y vecino de Puerto Real. Su carrera militar estuvo jalonada de no pocas batallas navales, de acuerdo con el relato que de dichas acciones realiza en sus Memorias el comerciante Raimundo de Lantery, paisano suyo, quien ofrece además una muy interesante información acerca del fallecimiento de este almirante y de su enterramiento en la iglesia de La Victoria de Puerto Real a fines del siglo XVII, en 1696.
Lantery señala en sus Memorias que el almirante Papachino falleció el tres de diciembre de 1696 en Puerto Real, y abunda en la cuestión señalando que este insigne marino recibió sepultura una semana más tarde (el 10 de diciembre) en el convento de San Francisco de Paula, esto es, en el ámbito de los Mínimos Victorios de la Villa, más que probablemente no en el propio convento, sino en la anexa capilla del mismo, la iglesia de La Victoria (o bien en el recinto del mismo convento, haciendo una lectura a pies juntillas de las palabras de Lantery)

Como sucediera con Papachino, poco más de una década más tarde de su fallecimiento otro almirante, Francisco Antonio Garrote, originario de Córdoba y también -como el saboyano- vecino portorrealeño, recibiría sepultura, en noviembre de 1705, en el convento de San Francisco de Paula de Puerto Real, según la documentación de su testamentaría y la de su esposa.

Sirvan estos dos casos, de finales del siglo XVII y de principios del siglo XVIII, para poner de manifiesto que este “Puerto Real subterráneo”, que tanta relación guarda con el mundo funerario (aunque no se trata de una relación exclusiva) cuenta con sus propios perfiles en el subsuelo de la iglesia de La Victoria y su convento de los frailes Mínimos. De este modo, La Victoria revela su aportación a la realidad del “Puerto Real subterráneo”, como hemos visto que sucede con la Prioral, y como veremos que pasa igualmente con otros espacios de la localidad.

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5 Comentarios
  • EL PUERTO REAL SUBTERRÁNEO. ALGUNAS NOTAS XIV 5 de mayo de 2013 21:06, por pepe

    Manuel es un placer leer tus comentarios de la historia de Puerto Real, gracias por tu trabajo.

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    • EL PUERTO REAL SUBTERRÁNEO. ALGUNAS NOTAS XIV 6 de mayo de 2013 14:35, por Manolo J. Parodi Álvarez

      Muchas gracias, "pepe", por tu comentario. Siempre se agradecen especialmente las palabras de apoyo de los lectores.
      Un cordial saludo.

      MP

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    • EL PUERTO REAL SUBTERRÁNEO. ALGUNAS NOTAS XIV 23 de agosto de 2017 19:37, por THEVENON Luc historien

      j’étudie, pour un colloque à Villefranche près de Nice, la vie de l’amiral Honorato Papachino.
      Je voudrais savoir si sa tombe existe toujours dans l’église de La Victoria de Puerto Real ??
      Si oui pouvez-vous m’envoyer une photo par E-mail ??
      merci et cordialement, luc thevenon, Nice

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  • EL PUERTO REAL SUBTERRÁNEO. ALGUNAS NOTAS XIV 8 de mayo de 2013 11:12, por Miguel Angel Mangano

    Estoy siguiendo estos artículos tuyos desde el principio de la publicación, y además de interesantes tengo que decirte que es un verdadero placer comprobar que tenemos personas como tú, tan interesadas en darnos a conocer nuestro pasado, y que están indagando con tanto entusiasmo en los rincones de nuestro pueblo que tenemos tan cerca y que la mayoría de las veces nos son desconocidos.

    Un abrazo compañero y muchas gracias.

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    • EL PUERTO REAL SUBTERRÁNEO. ALGUNAS NOTAS XIV 8 de mayo de 2013 23:10, por Manolo J. Parodi Álvarez

      Muchas gracias por tu comentario, Miguel Ángel. Siempre se agradece que un paisano, especialmente cuando se trata de un amigo y compañero, lea estos pequeños textos y manifieste su aprecio por los mismos, y por mi trabajo.

      Un abrazo.

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