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Martes 23 de abril de 2019

Puerto Real en la Historia

EL PUERTO REAL SUBTERRÁNEO. ALGUNAS NOTAS (XV)

"Existe un espacio funerario conocido sobradamente en Puerto Real, perteneciente a una de nuestras iglesias históricas, la crípta de Jesús, María y José"

11 de mayo de 2013

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Manuel J. Parodi. Historiador

Hasta ahora hemos contemplado las dos iglesias históricas de San Sebastián y La Victoria a la hora de considerar los perfiles que estos dos monumentos, jalones de nuestra Historia local, pueden aportar al tema genérico del “Puerto Real subterráneo” que venimos considerando en esta pequeña serie, en los últimos textos.

Los espacios subterráneos de ambos templos, de ambos edificios históricos, nos son conocidos por varios mecanismos, tales como la documentación relativa a los enterramientos en ellos albergados (su función sepulcral, desarrollada en los siglos de la Edad Moderna), que constituyen el grueso de los testimonios históricos con los que podemos contar, o las fuentes orales y la tradición que nos ubica algunos enterramientos determinados en dichas iglesias (especialmente en lo que atañe a la Prioral de San Sebastián).

Los espacios subterráneos de estos edificios religiosos no nos son conocidos debido a la investigación arqueológica (aunque todo se andará, es de esperar), ni tampoco por la accesibilidad de los mismos (en realidad -excepto la pequeña cripta de la Sacramental de San Sebastián, que data de los siglos XVIII-XIX- no son accesibles, y cabe señalar que tampoco están definitiva y completamente localizados); igualmente podemos observar que estos lugares subterráneos de las iglesias de La Victoria y San Sebastián son eminentemente espacios funerarios, si bien y de una parte no es de descartar que existan otras dependencias bajo los suelos de estas iglesias, como de otra parte no es de descartar tampoco que algunos de estos lugares funerarios recibieran otros usos distintos de los estrictamente sepulcrales (si bien pudieran haber sido destinados asimismo a fines cultuales, como de hecho sabemos gracias a la documentación que sucediera con -al menos- algunos de estos espacios existentes en la iglesia de San Sebastián).

Pues bien, existe un espacio funerario conocido sobradamente en Puerto Real, perteneciente a una de nuestras iglesias históricas, y que directa y plenamente forma parte de este “Puerto Real subterráneo” al que nos venimos refiriendo y al que venimos prestando nuestra atención en estos párrafos y los precedentes.

Se trata, como es sabido, de la cripta de la iglesia de San José (de “Jesús, María y José”, en realidad), un espacio funerario (que ya no cuenta con dicha dedicación), conocido y accesible (si bien no se encuentra incluido en ningún circuito de visitas ni de programación cultural a la hora de la redacción de estos párrafos -en la primavera de 2013), y que descansa bajo el suelo de la iglesia de San José desde que fuera concebido como parte de la misma, cuando ésta fue edificada, allá por las postrimerías del siglo XVIII.

Como es sabido, la iglesia de San José fue construida por impulso del gremio de carpinteros de ribera de la localidad (su Hermandad de San José), y su edificación comenzaría en 1770; serían sus ejecutores los arquitectos Torcuato Cayón y Torcuato Benjumeda, que tanto tuvieron que ver con la edilicia monumental de la Bahía de Cádiz de la época, a lo que no fuera ajeno Puerto Real, que tiene en “los Torcuatos”, como en el maestro Ruiz Florindo a los principales artífices de su florecer (valga la redundancia con el apellido del maestro de la Caja del Agua) arquitectónico en la época del Siglo de las Luces.

Los hermanos de San José buscaron sustituir a la ya decadente por aquellos años ermita de San Andrés (su sede hasta aquellos entonces, sita en la actual plaza de la Iglesia), que no sobreviviría a las destrucciones provocadas por la ocupación francesa en el marco de la Guerra de la Independencia, a principios del XIX. La a todas luces evidente capacidad económica de un gremio, el de carpinteros de ribera, con un notable peso en el seno del Puerto Real de finales del XVIII (una Villa volcada hacia la construcción naval, hacia la construcción y el mantenimiento de los buques de las Armadas de aquel tiempo de loros y guayabas…) permitiría a los cofrades del santo carpintero erigir uno de los principales monumentos de la población, en pleno corazón del casco urbano portorrealeño.

Trocadero, Carraca, Real Carenero de Suazo, pago de La Jarcia…, son todos nombres (de lugares, pagos, sitios portorrealeños) cuya mera mención nos habla con nitidez (si falta hiciera la aclaración) del peso y papel de la construcción naval en Puerto Real desde hace siglos (siglos…, que se dice pronto…). Y en un tal contexto, en el contexto de la construcción naval y la reparación y alistamiento de buques en la Bahía de Cádiz de la Edad Moderna, Puerto Real (y en Puerto real su gremio de carpinteros de ribera) habría de ocupar un lugar de marcada centralidad.

Un botón de muestra de todo ello será la construcción en la Real Villa de la iglesia de Jesús, María y José, con su cripta, por la Hermandad de San José. Su cripta, es, aún hoy, el único de los espacios (funerarios) de este “Puerto Real subterráneo” de las iglesias históricas conservadas de la localidad, y es asimismo una gran desconocida (o “mal conocida”) por la generalidad de los portorrealeños.

Abandonada durante décadas, esta cripta conoció diversos usos en tiempos muy recientes: desde espacio de ensayo para grupos de teatro en el tardo franquismo y la Transición hasta -mal- almacén de materiales arqueológicos (por cierto…, habrá que preguntar un día por estos materiales…) hace unos años…, hasta el momento presente (cuando sigue sin utilidad ni usos al público, por motivos que de seguro existen…, más o menos, mejor o peor justificados).

Conoció incluso el expolio (en la década de los ochenta del siglo pasado, al parecer, en uno de los episodios más oscuros de la historia de este espacio subterráneo) de los nichos y enterramientos en esta cripta conservados hasta dichos momentos, un macabro suceso que ha dejado un recuerdo tan vago y confuso como punzante en el imaginario colectivo de la localidad…

De sus funciones cultuales nos hablaba el altar (desaparecido) de mampostería existente en dicho espacio, unos usos cultuales que sabemos (como hemos visto) que se producían asimismo en algunos de los espacios subterráneos de la Prioral, y de los que este altar de la cripta de San José ha servido como muestra y señal.

Para identificar la cripta desde el exterior del templo, desde el viario, baste señalar (y contemplar) las lucernarias, los ventanales, que se abren a la calle Real en la fachada del templo, a ras de suelo (de donde desaparecieron las rejas históricas, del XVIII, siendo sustituidas por lo que ahora ostentan -y que no entraremos a calificar- tras la restauración del edificio hace unos años, no muchos).
La cripta de San José es, insistimos para cerrar el capítulo de hoy, el ejemplo más claro y directo, de la existencia de un “Puerto Real subterráneo” en pleno corazón (o mejor sería decir “bajo el pleno corazón”) del casco urbano (del Casco Histórico en realidad) de la población, sean cuales sean las dimensiones, naturaleza, características y potencialidades (algo de lo cual trataremos de ver en los párrafos por venir) de este “Puerto Real subterráneo”.

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2 Comentarios
  • EL PUERTO REAL SUBTERRÁNEO. ALGUNAS NOTAS (XV) 13 de mayo de 2013 08:12, por agradecido

    Como siempre aprendemos mucho de tus artículos. Este esfuerzo que haces nos viene bien a muchos.

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    • EL PUERTO REAL SUBTERRÁNEO. ALGUNAS NOTAS (XV) 13 de mayo de 2013 19:08, por Manolo J. Parodi Álvarez

      Muchas gracias, "agradecido". Yo sí que me siento agradecido por la tan cariñosísima actitud de los paisanos portorrealeños ante mis modestas contribuciones a la difusión de la Historia local (no hay palabras para dar las gracias a todos los paisanos que me saludan y me animan cuando nos cruzamos por la calle). Un fuerte abrazo, que un día nos daremos en persona, si llegamos a conocernos.

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