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Lunes 26 de agosto de 2019

Psicología

Gabinete de la Psicóloga

¿Qué es la ansiedad?

Marina Álvarez Alfama, psicóloga y psicoterapeuta, nos habla de las causas y posibles soluciones a los ataques de ansiedad

22 de febrero de 2015

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Marina Álvarez Alfama es una joven puertorrealeña con formación en Psicología. Se licenció en la Universidad de Sevilla y es Psicóloga General Sanitaria colegiada. Además de sus estudios de Psicología tiene formación en Terapia Gestalt cursada a lo largo de 4 años también en Sevilla paralelamente a la carrera.
Puedes conocer más de ella aquí

Ese gran desconocido para mucha gente. “¿Por qué me dan ataques? ¿Cómo se cura? ¿Cuál es la causa?”

Etimológicamente, “angustia” viene del latín aungustus (estrecho, angosto), como indicativo de la sensación de estrechez en el pecho.

El médico general, cuando viene alguien con este cuadro, pone el foco en los síntomas fisiológicos de la agitación, la alteración del ritmo cardíaco y la respiración dificultosa.

Sin embargo hay más. Si hacemos un repaso de la historia desde un enfoque psicológico, vemos que desde el psicoanálisis ya se le buscaba una explicación desde las teorías de la líbido afirmando que “eran debidos a impulsos sexuales reprimidos” según Freud hasta las más actuales teorías conductuales donde se contemplan los psicológicos de pensamientos catastróficos previos al ataque, los síntomas fisiológicos, temor durante el ataque, evitaciones y posterior ánimo irritable.

A la luz de tantas explicaciones sobre su posible origen, sólo nos queda describir el fenómeno ya que estas explicaciones no todas son demostrables y algunas (la mayoría de las psicoanalíticas) hasta se remontan al pasado de la historia de la persona, lo cual tampoco ofrece una cura ni explicación. Lo que tienen en común todas ellas es resaltar los síntomas de la acrecentada actividad cardíaca y respiratoria (sensación de falta de oxígeno).

¿Cómo pasa la sobreactivación fisiológica a convertirse en ansiedad?

Aún no se tiene esto claro ya que ante ciertas situaciones en que se produce sobreactivación, no todas las personas son sorprendidas por una crisis de ansiedad.

Sin embargo, en las personas que lo sufren, parece que las crisis siguen el siguiente proceso:
se presenta una situación que produce determinados pensamientos, y estos a su vez emociones acompañadas de una actividad organísmica intensa que requiere ser liberada para que el organismo pueda reequilibrarse.

Vamos a verlo más de cerca: esta situación presentada nos genera una inquietud que sentimos (excitación o sobreactivación traducido a lo fisiológico) y va acompañada de una sensación de falta de oxígeno (cuando en realidad, en muchos casos, lo que ocurre es que al creer que falta oxígeno, la persona llena tanto los pulmones que no deja que entre más aire en ellos). Al “tener poco oxígeno” por el mal funcionamiento pulmonar se suceden palpitaciones y un bombeo acelerado del corazón para asegurar que el oxígeno llegue a todas partes del cuerpo. Y mientras ocurre todo esto, nos hacemos conscientes de que estamos sufriendo una crisis de ansiedad. Incluso podemos tener pensamientos más catastróficos acerca de lo que nos está ocurriendo.

Un elemento más a tener en cuenta y que también coteja el enfoque cognitivo-conductual es lo que ocurre despues: ánimo disfórico, o estado de ánimo irritable.

Fritz Perls, padre de la terapia Gestalt escribió acerca de este fenómeno y se pueden añadir algunos matices que complementan todo el conjunto explicativo conductual.

Explica que hay diversas situaciones sociales en que las personas inhibimos el mostrar nuestra respiración intensificada, suprimiendo así las expresiones de la agitación y excitación. Se desarrolla entonces un condicionamiento muscular y a la vez se desarrolla un carácter “controlado”.

Entonces, durante una crisis, el sistema muscular se pone rígido y en tensión, haciendo que se comprima el pecho en lugar de expandirlo. Este mal condicionamiento aprendido provoca que durante el estado de ansiedad se dé un conflicto entre el impulso de expandir el pecho (lo natural e instintivo) y la rigidez muscular (autocontrol). Así explica la deficiente actividad respiratoria.

De este modo, usando otro ejemplo, cuando nuestro organismo produce sobreactivación en situaciones en que se requiere una gran actividad y fuerza (para pelear, por ejemplo, cuando nos enfurecemos) y luchamos para ejercer autocontrol (no golpear), esta sobreactivación se desvía con el fin de bloquear la actividad motora tensando los músculos opuestos a los que llevarían a cabo la actividad motora.

Sin embargo, queda activación residual en el cuerpo ya que ese gasto en bloquear una conducta no es suficiente para anular tanta activación, haciendo que el organismo no descanse, sino que continúe inquieto y por tanto, desequilibrado. Esto es lo que produciría ese “ánimo disfórico” o “irritable” al que hace referencia el marco conductual. Es energía y actividad no liberada que produce una sensación desagradable.

¿Qué se puede hacer para prevenir la ansiedad?

Tener hábitos de vida enfocados a tener “paz mental”, meditando, aprendiendo a no tener pensamientos obsesivos, rumiación mental o pensamientos catastróficos. Una actividad positiva para esto es el yoga, ya que además de ser relajante ayuda a tener la mente en blanco y en paz. En general, actividades enfocadas al mindfullnes.

También es buena la actividad física y el deporte ya que las actividades físicas ayudan a liberar el cuerpo de tensión, sobreactivación y energía no liberada.

Espero que os haya servido de ayuda y comprensión.

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