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Domingo 19 de agosto de 2018

Psicología

TRUCOS PARA MEJORAR NUESTRO ESTADO DE ÁNIMO

“Entre las dificultades se esconde la oportunidad”. (Albert Einstein)

23 de junio de 2013

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Esta semana quiero dedicar el artículo a reflexionar sobre un elemento fundamental de nuestro mundo emocional: el estado de ánimo, qué es, qué lo provoca y varias recomendaciones que se pueden seguir.

El estado de ánimo está formado por un conjunto de sensaciones físicas y psicológicas que van a determinar nuestro nivel de bienestar emocional y la calidad de las relaciones con l@s demás.

Podemos considerar los estados de ánimo como termómetros que reflejan cómo estamos y cómo nos influyen los hechos internos y externos que nos rodean.

Hay muchos factores que afectan al estado de ánimo: la salud, el sueño, el ejercicio físico, los pensamientos y sentimientos, los cambios externos (por ejemplo, día/noche, invierno/primavera), actividades que hacemos, éxitos y fracasos, relaciones con otras personas.

Dentro de los factores señalados hay uno que es especialmente importante: el pensamiento. En concreto, los pensamientos de tipo negativo son una señal del estado de ánimo caracterizado por un estado de “tensión-cansancio”: compuesto por sensaciones de agotamiento, cansancio, nerviosismo, tensión, ansiedad y malestar. Aparecen pensamientos negativos respecto de uno/a mismo/a, baja autoestima y/o sensación de no poder superar el problema personal que se tenga.

Para poder modificar nuestro estado de ánimo primero hay que aprender a detectar las sensaciones de tensión y malestar. A continuación, buscar la relación que existe entre esas sensaciones y las conductas que hemos llevado a cabo antes: ¿qué he hecho? ¿Qué ha pasado antes de sentirme así de mal?
Una vez hecho este análisis, podemos elegir formas diferentes para cambiar nuestro estado de ánimo. Algunas de las más frecuentes son:

-  Conductas más activas: ejercicio físico, técnicas de relajación, práctica de yoga, taichí, etcétera.

-  Conductas más pasivas: ver la televisión, comer algo, dormir la siesta o descansar un rato.

-  Apoyarnos en l@s demás: llamar a algún/a amigo/a, hablar o estar con alguien con quien poder expresar cómo estamos y cómo nos sentimos con confianza.

-  Buscar actividades placenteras: participar en actividades agradables, aficiones, escuchar música, bailar. En este sentido ayuda el tomarnos las cosas con humor y cambiar de lugar si no nos encontramos a gusto.

-  Estar sólo/a y evitar aquella situación o persona que provoca el mal humor.

-  Reducción directa de la tensión: usar sustancias del tipo tabaco, alcohol, psicofármacos, etcétera. Esta es la estrategia menos recomendable de todas por sus repercusiones en el organismo.

De todas las distintas formas para reducir nuestro malestar y estado de ánimo negativo, la más natural que podemos llevar a cabo para aumentar la energía y disminuir la tensión es la práctica de un deporte/ejercicio físico. Con un ejercicio moderado se aumenta la energía hasta dos horas después de haberlo hecho. No siempre se logra reducir la tensión con este tipo de ejercicio pero sí podemos vivir la tensión de forma menos incómoda, molesta o desagradable.
Con el ejercicio intenso la tensión disminuye inmediatamente. Una persona con ansiedad se puede sentir relajada después de haber hecho ejercicio intenso.
Con el ejercicio físico también puede mejorar nuestro “diálogo mental” (aquello que nos decimos a nosotros/as mismos/as), tener pensamientos menos negativos, más positivos y optimistas, lo cual favorece la autoestima.
Otra estrategia eficaz es la meditación: disminuye los pensamientos que producen ansiedad y relaja los músculos que no necesitan activarse para que podamos funcionar bien. Permite una mayor conciencia y control de la respiración, básico para conectarnos con sensaciones de bienestar.
Actividades relacionadas con la meditación, como el yoga, taichí, masajes terapéuticos, etcétera, también facilitan la relajación.

Para que tanto la meditación y disciplinas afines como el ejercicio físico surtan efecto hay que practicarlas con regularidad, de forma continua. Así es como se puede disfrutar intensamente de sus efectos positivos. Poner atención a cómo es el estado de ánimo que se tiene tras haberlas practicado.

Como despedida, os dejo estas dos frases para la reflexión:

“No se sale adelante celebrando éxitos, sino superando fracasos.” (Orison Swett Marden)

“Entre las dificultades se esconde la oportunidad”.
(Albert Einstein)

terapeuta.rodriguez.rivas@gmail.com

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